¿Tu marca tiene el efecto de la esencia de vainilla?

Cuando el aroma promete más de lo que el sabor cumple

Hay algo curioso en la vainilla.
Su aroma nos resulta familiar, cálido, dulce, agradable. Nos lleva directamente a pensar en helado, tortas, galletitas, postres recién hechos.
La vainilla huele a algo delicioso.
Pero hay una paradoja: si probamos esencia de vainilla pura, probablemente la experiencia no sea la que imaginábamos. Su sabor es amargo, intenso e incluso áspero.

Entonces, ¿qué pasó?

El aroma construyó una expectativa que el sabor, por sí solo, no estaba obligado a cumplir.
Y ahí encontramos un interesante paralelismo con las marcas.

Las marcas también tienen aroma


Antes de probar una marca, ya tenemos una idea de cómo será.
La identidad visual nos anticipa algo.
La publicidad nos promete algo.
El tono de comunicación nos transmite algo.
La reputación nos genera una expectativa.
Todo eso funciona como el aroma de la vainilla.
Construye una percepción antes de que llegue la experiencia.
Pero después llega el momento de probarla.
El producto.
El servicio.
La atención.
La respuesta.
La experiencia de compra.
La forma en que resuelve un problema.
Y ahí aparece la verdadera esencia.
Porque una marca puede oler increíble y saber a poco.
Puede tener una identidad impecable, campañas memorables y un discurso lleno de propósito, pero si la experiencia no está a la altura de lo que promete, existe una brecha.
Y las personas perciben esa brecha.


La esencia no es lo que parece


La esencia de una marca no está solamente en lo que muestra, está en la coherencia entre lo que promete y lo que hace.
Entre lo que dice y lo que entrega, entre cómo quiere ser percibida y cómo realmente se siente interactuar con ella. Por eso, construir una marca no es solamente generar un buen aroma, es lograr que, cuando llegue el momento de probarla, el sabor esté a la altura de la expectativa.
Una marca no se construye solo con percepción, se construye con experiencia,  y quizás esa sea la verdadera lección que nos deja la vainilla: no todo lo que huele bien sabe bien.
Y en branding, no todo lo que parece bueno construye una buena marca.


La pregunta que queda


Si hoy le pusieras un aroma o una emoción a tu marca... ¿qué sentiría tu cliente? 
En Ojo de Pez nos encanta descubrir esa esencia única. Hagamos juntos que esa promesa se vuelva en la experiencia que construye tu marca.

Suscribite al newsletter