¿Seguir o no seguir?

Si bien nuestro blog trata de educar y hablar de temas relevantes con respecto a nuestro oficio como tipografía, infografía, branding, publicidad etc… me pareció oportuno hablar sobre una realidad dentro del entorno creativo que nos rodea.

Últimamente la mayor parte de mis colegas quieren cambiar de carrera, incluso hace un tiempo atrás lo pensé por un momento. Preguntando las posibles razones que nos llevan a ello se destacaron dos de ellas y en orden.

1. El pago.

Recientemente le comenté a mi hermano que me gustaría estudiar botánica y me respondió – De diseño a botánica mmm – o sea de pobre a más pobre. Como mi familia, y asumo que las de muchos, consideran a esta profesión como un prospecto pobre y de dudoso futuro económico, inclusive muchos diseñadores lo consideran así y se hacen la siguiente pregunta ¿POR QUÉ ESTUDIÉ ESTO?

Siguiendo con mi familia como ejemplo, mi mamá trabaja con diseñadores y está muy preocupada no solo de mi futuro como diseñadora gráfica si no de todos los diseñadores de nuestro país y se siente responsable sobre la elección de mi profesión pensando en que económicamente es un poco inestable y ni hablar de algunos amigos con hijos pequeños a quienes me dirijo diciendo –Futuro diseñador/a o Director/a de Arte a lo cual sus padres me responden: ¡NUNCA, será empresario/a!

Pongamos esto en la balanza y sí, tal vez la entrada económica no sea la de un médico con años de experiencia pero el diseño en nuestro país dio un gran giro estos últimos 5 años, hay más agencias y estudios de diseños con una calidad que no tienen nada que envidiar al exterior, inclusive diseñadores freelancer que trabajan en equipo con otros diseñadores u otras ramas amigas del diseño para lograr quitar proyectos hermosos donde el diseñador tiene entrada al proceso creativo desde el inicio. Somos no solo diseñadores si no también comunicadores y depende exclusivamente de nosotros hacer valer nuestro trabajo y por sobre todo nuestro tiempo.

Otro punto interesante de esta profesión es que no debes esperar a terminar la carrera para tener un trabajo y si vamos más atrás hay muchos diseñadores que ni siquiera tienen una formación universitaria y que son maestros autodidactas y utilizan esto como medio de vida rentable.

Saber como dirigir económicamente nuestra profesión debería ser una punta a mejorar tal vez dentro de la malla curricular de esta carrera o buscar ayuda con un profesional en el área de las finanzas y por sobre todo entender que es un lado que necesitamos porque, seamos honestos, pensamos siempre en “la parte artística” dejando de lado la parte comercial y nos cuesta mucho manejar esta última.

2. La Frustración

Todo tiene una etapa y un tiempo. En los años de esta profesión lidiar con el frustrante NO ME GUSTA o esa famosa frase ME HACE RUIDO ha sido, es y será una de las batallas sin fin, seas freelancer o estés en agencia o estudio de diseño, es mundial según entiendo.

La mayoría, no todos, por que hay excepciones, quieren por momentos un trabajo más mecánico donde no se precise pensar tanto, donde la decepción no duela tanto, donde tu creatividad no se vea tan afectada y herida por una persona que no tiene el nivel de percepción y sensibilidad visual igual que la tuya. Aprender que habrán cambios es algo que no podemos obviar.

Lastimosamente no somos los dueños de los pedidos de trabajo que tenemos. Sino, imagínense la gráfica perfecta sin tantos logos, sin legales, sin el logo más grande que el titular, es un ejemplo típico del caso. El trabajo no es enteramente nuestro, damos sugerencias haciendo que todo se vea estéticamente bien cumpliendo con nuestro rol, la avalancha de cambios que viene luego, algo que se aprende a negociar y si vamos a librar batallas campales es elegirlas e imponerse. No está demás aprender a disfrutar cuando todo está aprobado y no hay cambios por que también existen momentos como esos.

Reconozco que la imposibilidad de satisfacer nuestra necesidad o deseo creativo se vuelve constante y necesitamos una salida o algo alternativo que nos deje salida para expresar nuestras ideas o nuestro talento fuera “del día a día” pero el día a día es el proceso evolutivo de nuestra carrera y pocos somos conscientes de ese proceso, así como los objetivos que fijamos para cada uno dentro de esta profesión. ¿Qué tal si lo hacemos consciente para ir avanzando? ¿Por qué nos olvidamos de querer ser mejores diseñadores o crear mejores experiencias visuales para los clientes?

Después de indagar a algunos diseñadores con bastante trayectoria, algunos optaron por cambiar de profesión pero reconocieron que el diseño está siempre presente. Otros no se imaginan ejerciendo otra carrera, es como parte inherente a su persona y otros lo dejan por completo por que se dan cuenta que realmente no es lo suyo, lo cual es admirable. Otros necesitan parar o dedicarse a proyectos alternativos para respirar y poder continuar y están los pocos que no se sienten frustrados ni perdidos por que encontraron una solución para ello y es trabajar de manera colectiva. Todas las formas son válidas dependiendo de cada uno, lo ideal es trabajar en base a un objetivo fijo por más que estos muten, que el trabajo no sea solo un trabajo si no es parte de algo más grande. ¿Por qué? Porque diseñamos para la gente, no solo para nosotros, y ese es un gran compromiso y el camino que decidas para ello no es algo definitivo, podés cambiarlo porque siempre tenemos opciones o un lienzo en blanco para empezar de vuelta.

A continuación les dejo algunas referencias que me parecen interesantes.

Poor design… and how to make it better

Happiness by design

When we design for disability, we all benefit

How to manage for collective creativity

Design and destiny

Por: Cecilia Rojas – Directora de Arte / Imagen: Taringa

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