Que tu marca sea lo que los clientes quisieran que exista.

A veces para sentirme un poco más intelectual,  le doy play de forma aleatoria a cualquier entrevista del podcast M24: The Entrepreneur. En la última ocasión escuché la entrevista que le hicieron a Nils Leonard, un reconocido creativo/diseñador que lleva más de 20 años en la industria y que estuvo últimamente trabajando en crear una nueva marca de café en cápsulas biodegradables.


En esta entrevista él sale diciendo la frase que se lee en el titular, o más o menos algo parecido.  Me puse a pensar qué relación podría tener conmigo, contigo o con nosotros y se me ocurrió que al final del día todos podemos identificarnos como vendedores, sin importar el ámbito. Como vendedores que somos, tenemos esta simple idea acerca de qué es lo que el cliente quiere y cómo podemos generar ganancia a través de esta demanda. Al menos ese es el  karaku, o la médula, que nos conecta.


No soy experto, pero siento seguimos cometiendo el error de enfocamos tanto en vender, que al hacerlo nos alejamos de quiénes somos en nuestro tiempo libre: usuarios y consumidores. Lo que me lleva al siguiente ejemplo:


*Mi problema:

Como ya no salgo a tomar en boliches o bares,  me quedo a tomar en la comodidad de mi casa, pero me veo limitado a comprar bebidas que vienen en latas o en recipientes de plástico. Estos son materiales que poseen canales más accesibles para su reciclaje, en cambio el vidrio es un residuo que no, al menos en Asunción. O termino guardando las botellas por meses o simplemente ya no compro lo que venga en vidrio.


*Mi deseo:

Me encantaría que alguna bodega tenga un basurero donde pueda depositar mis botellas de vidrio y que éstas sean periódicamente llevadas hasta donde puedan ser tratadas y reutilizadas. Así mantengo mi depósito y consciencia más o menos limpios.


Mi punto con el ejemplo de las bodegas, es que si lo ponés en retrospectiva, todas compiten por quién ofrece más variedad al menor precio y con el mejor servicio, pero la verdad es que estas son ideas que ya deberían darse por hechas. Si alguna me ofreciera lo contrario no volvería.


Es lo que pasa con muchas marcas hoy en día. Se concentran tanto en el producto o cómo vender, que compiten bajo las mismas ideas. Y por más de que una idea original, fresca y revolucionaria surja de alguna de ellas, las siguen comunicando como si fuese más de lo mismo.


Y ahí entra el mensaje detrás de toda esta vuelta. Las personas, ideas, estilos de vida, el lenguaje, el mundo entero… todo cambia, y la manera en que deberíamos (como vendedores) enfocarnos en vender debería cambiar igual.


Pensar en qué es lo queremos como clientes y cómo podemos alcanzarlo como vendedores nos aseguraría una perspectiva más inteligente y un espacio más placentero en el cual convivir.  


Estoy seguro que atreverse a dar este paso y tomar en cuenta la multidireccionalidad en cual el mundo actual se mueve, daría a cualquier marca un valor que pueda trascender el producto.


Por: Daniel Stelatto / Imagen: Unplash



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