Creativo vs diseñador

Cuando me pidieron escribir el artículo para el blog, me transformé en el monstruo que no quiero ser. ¿Por qué? Porque soy diseñador, no redactor. Ojo, no estoy diciendo que los redactores son todos unos monstruos (¿o sí?, jeje) pero pensé: para eso está otra persona que sí le gusta escribir así que ¿por qué tengo que hacerlo yo?.

 Como lo tenía que hacer igual, decidí que les voy a contar un poco sobre mi experiencia de relacionamiento con el que hoy puedo llamar mi dupla creativa: el redactor. Debo admitir que trabajar con él es muy genial, aunque al inicio nos costaba.

Estoy hace ya un tiempo en agencia y cuando recién entré, no sabía que el redactor era el que se encargaba de bajar el brief y convertirlas en ideas y que el diseñador era el que se encargaba de decodificar el mensaje de forma visual, sino que pensaba que el diseñador trabajaba solo: ideaba la campaña y a la vez se encargaba del diseño

Fue así que en aquel entonces me presentaron a quién sería el redactor de nuestro módulo y desde ahí empezamos a trabajar juntos. Fue un camino de casi dos años en el que de cierta manera se podría decir que fueron tiempos tumultuosos. Un día salían las cosas de una, otros yo cambiaba todo lo que él proponía sin asco (por la simple razón que no estaba de acuerdo con su estilo o la forma en la que encaraba las cosas), y otras en las que él cambiaba lo que yo hacía o no defendía el trabajo de ambos. Obviamente llegó un punto en que ambos no queríamos trabajar el uno con el otro (?). Suele pasar hasta en las mejores familias.



En la agencia, cada campaña que se puede, se trabaja en dupla. Y sí, siempre nuestras directoras nos asignaban trabajar juntos. Ahí ya empezábamos: 

Yo esperando el divague del siglo ya con posibles argumentos para ponerle un globo con helio atado a la espalda y mandarlo a flotar.


Él viéndome como al payaso que intenta dar de baja su idea, donde un día él es la víctima y al otro él me hace víctima, poniendo mi miedo a divagues en contra mía. Sí, miedo a divagues.

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Como les dije, era una relación complicada.

Finalmente, las cosas se fueron suavizando, ambos aprendimos a ver desde la perspectiva del otro, a trabajar con otras personas y entender que cada uno aporta algo importante al material a sacar y que siempre hay que hablarlo y consultarlo entre todos. Desde que ambos sacamos la bandera blanca aprendimos que muchas veces el redactor tiene que consultar si en diseño es posible hacer ciertas cosas, o yo diseñador consultar respecto a sacrificar algunas cosas, cambiar textos o cambiar palabras. Al fin y al cabo, la idea/trabajo debería ser de ambos.

Dejo estos tips para que tomen en cuenta tanto los diseñadores y redactores que inician una relación, donde, o llegan a formalizar el matrimonio y tener hijos, o caen en pique y solo hay intentos fallidos y divorcios inesperados: 

1-     Sin lugar a dudas la relación hay que iniciar conociendo a la otra persona, sus fortalezas y debilidades, sus gustos y estilos (no todos los diseñadores vestimos camisas floreadas con bermudas y vamos a un café a presumir nuestras MacBook). Encontrar la manera de enganchar nuestro estilo con el del otro es lo que hace que todo sea más fluido.

2-     Está bueno que la comunicación sea desde el comienzo, los diseñadores no estamos esperando que la idea ya venga en un email o un power point toda lista. Necesitamos hablarlo, entendernos y que los redactores nos cuenten lo que quieren hacer así nosotros les podemos decir si es factible. Generar esa discusión creativa va a ser lo que finalmente le dé la forma y cuerpo a un hijo llamado campaña.

3-     Darle el espacio y protagonismo al otro de igual manera. Cada uno también necesita tener su momento para crear a solas. El redactor no siempre necesita del diseñador para elegir una palabra, ni el diseñador necesita del creativo para digitalizar un boceto, pero un diseñador puede darse cuenta que esa palabra a la hora de ponerla en el diseño no queda bien gráficamente, al igual que el redactor, a pesar de no saber dibujar o utilizar un programa, no le impide armar un boceto que ayude a explicar y entender su idea (así los diseñadores nos comunicamos mejor con dibujos no con textos). 

4-     Vos redactor prometé dejarme opinar respecto a tus ideas, a los estilos y a la forma de encarar el brief del cliente, traducir tus textos en bocetos, aunque sean garabatos, para que yo pueda entender y siempre hablarlo conmigo cada vez que te entra un nuevo pedido para ver juntos qué camino tomar. 

5-     Yo diseñador prometo no cambiar nada sin consultar, tratar de leer un poco más y darte el espacio necesario, finalmente, esto es un trabajo de ambos. También prometo no llamar a tus ideas divagues sin sentido, tratar de bocetar lo que te imaginás y en caso de que no esté funcionando hablarlo contigo y llegar a un acuerdo.



Esta relación no se da fácil, es normal que entre 3 a 4 duplas se divorcien y no puedan volver a trabajar juntos. Encontrar la persona que complemente al otro es una misión casi imposible a veces y en caso de no encontrarlo, debemos darle la vuelta y convertir todas esas debilidades en fortalezas de ambos y así formar una tregua y sacar cosas geniales.

Con mi dupla hoy seguimos teniendo nuestras diferencias, pero eso es justamente lo que nos hace más fuertes.

Por: Fernando Verdún / Imagen: Pinterest / Publinews

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