La seguridad en WhatsApp

Rusia presiona a Telegram para obligarlos a darles acceso a los mensajes de sus usuarios rusos. Australia está desarrollando una nueva ley que establezca puertas traseras en los servicios de comunicación cifrada más populares. Brasil detiene a ejecutivos de Facebook que impiden el acceso a mensajes de WhatsApp en investigaciones criminales. Los servicios de inteligencia de los Estados Unidos presionan contra el cifrado y cuentan con programas para investigar cómo acceder a los dispositivos y servicios con protección más populares.

Aun así, la población que usa habitualmente la tecnología de cifrado no es consciente de cómo se beneficia a diario de la seguridad y privacidad que proveen sus aplicaciones de mensajería.

Un nuevo estudio cuantitativo que ha sido llevado a cabo por investigadoras de las universidades de Maryland, Chicago y la College London (Exploring User Mental Models of End-to-End Encrypted Communication Tools) demuestra que la vasta mayoría de los encuestados son usuarios activos de herramientas de cifrado de extremo a extremo, pero no tienen “confianza ni precisión en sus modelos mentales” sobre dicha tecnología.

Los dos principales conceptos erróneos que han expresado los encuestados incluyen la creencia de que las comunicaciones cifradas de extremo a extremo “pueden ser accedidas por entidades no autorizadas” y, según aseguran la mitad de los participantes, que los mensajes de texto y llamadas fijas son “tan seguras o más que las comunicaciones cifradas de extremo a extremo”.

Estos dos conceptos erróneos plantean dos problemas de seguridad claves. Por un lado, estas ideas pueden llevar a los usuarios a no preocuparse por el planteamiento de implementar “puertas traseras” en los servicios cifrados actuales. Si los usuarios piensan que los organismos ya tienen métodos para acceder a sus comunicaciones, que una institución pública o corporación proponga establecer métodos para hacer efectivo ese acceso -como pretende Australia, por ejemplo- no les genera ningún tipo de alarma adicional.


Por el otro lado, el estudio alcanza también la conclusión de que el desconocimiento de la población puede provocar que los usuarios de herramientas de comunicación cifradas, aun y tener acceso a ellas, acaben compartiendo información sensible a través de servicios menos seguros porque desconocen el beneficio real que supone el uso del cifrado de extremo a extremo que ofrecen WhatsApp, Signal o Telegram (en este último caso, solo al establecer el llamado ‘Chat Secreto’). 

Un funcionamiento de cifrado de extremo a extremo sin errores ocultos ni puertas traseras implica que cualquier mensaje enviado se cifra y solo se pude llegar a descifrar por el destinatario. El sistema da una llave única de cifrado a emisor y receptor de modo que solo los dispositivos de cada uno pueden llegar a mostrar de forma comprensible los mensajes originales.

 

Fuente: Vanguardia / Imagen: t13

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