Sobrevivir a Internet

Recientemente leí un artículo de Verne sobre lo que una moderadora ha visto y vivido en sus años de labor, y me pareció acertado e interesante. Cosa que me inspiró a escribir este artículo.

Al trabajar en digital, no podemos escapar de estar conectados a redes sociales. Actualmente es una práctica demandante, un poco estresante y/o frustrante a veces. Siempre buscamos encontrar gente con nuestros mismos gustos musicales, humor, opinión política o amor por los animales, etc. Pero asimismo, chocamos con opiniones que se contraponen a nuestras posturas sobre X tema.

Entonces, surge “el debate”. Al estar constantemente leyendo a la gente, ya sean conocidos o extraños, nos surge una gran duda existencial, ¿cuál es el objetivo real de las personas que expresan sus opiniones (muchas veces basadas en creencias no fundamentadas) sobre los temas del momento? Entrás a Facebook y/o Twitter, leés que fulanito está en contra del aborto, exponiendo sus razones y creencias sobre porqué nadie debería hacerlo. Pero, esto es lo que en realidad pasa con su publicación:


“Tenés razón, cambié mi opinión” dijo-nunca-nadie-en-internet. Leído en Facebook.

Hablando en serio, muy pocas veces pude ver que alguien reconozca que estaba mal su opinión o comentario en redes sociales. Ya sea que hizo una queja sobre un servicio o virtió su opinión sobre un tema social, desde la “ignorancia” o sin conocer a fondo la realidad de la situación, es necesario encontrar la forma de encarar este tipo de comentarios.

¿Vale la pena responder? 

Dependiendo del contexto y la situación desde la que estás recibiendo. Podés hacer las consideraciones respectivas. Desde el punto de vista personal, creo que me saca energía tratar de convencer a alguien sobre un tema en el no estamos de acuerdo. No podría entrar a la sección de comentarios de ABC y ponerme a contestarle a todos los que están en contra de los derechos LGBTI, o los que piensan que los lince son lo mejor del gobierno de turno. Simplemente me parece una pérdida de tiempo.

Pero si se trata de una ONG, empresa o entidad, creo que es necesario tomarse el tiempo de buscar una respuesta adecuada, si es posible.


Comentar sin leer

Según un artículo de PuroMarketing, la mayor parte de los usuarios de Internet solo lee la mitad del artículo antes de compartirlo y también que un 14% de tweets con retweets no tenían clics: se compartían sin que nadie los haya leído.

Es una epidemia universal, entrar a la sección de comentarios de cualquier noticia o post polémico y encontrar cientos de comentarios negativos, muchas de estas personas no pasan siquiera del título o si es un video, no se cuestionan el origen del mismo o su contenido. Solamente quieren dejar su “opinión” al respecto. Muchas veces son noticias falsas, que son las que más se difunden.

El poder de un comentario

Pero lo que pasa en Internet, a veces afecta y modifica la realidad. Las palabras sirven para crear y también para destruir. Aprendamos que lo que sale de nosotros debería ser constructivo y sumar. Obviamente esto no quiere decir que dejemos de criticar lo que está (nos parece) mal, pero hagámoslo con una mirada crítica y analicemos un poco antes de emitir nuestro parecer.

Cada vez hay más gente que abandona internet, especialmente las Redes Sociales. Creo que es deber de todos mejorar nuestra “estadía” en este medio, que a fin de cuentas, es donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo cada día.

Por: Alba Ortellado / Imagen: JoomUnited

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