Renacer, adaptarse y ser el ave fénix de la resiliencia

Si hablamos de creatividad en la publicidad, creo que hoy en día es muy importante asociarla con el poder de la adaptación. Está claro que cuando empezamos a trabajar en éste rubro, creemos que nuestras lindas y pretenciosas ideas son las que van a salvar el mundo, craso error de pensamiento. Tal vez, si pensáramos en la posibilidad de adaptar esas ideas a nuestro contexto, a la marca y a la realidad, podríamos aportar algo a ese cambio de lenguaje que venimos manejando en esta era, la de la Revolución digital y la conectividad emocional.

Empecé a trabajar en publicidad cuando estaba terminando el colegio. Ya en ese entonces tenía una idea de cómo es el trabajo en una agencia, mi padre es publicista y desde chico tuve alguna noción. Éste descubrimiento me llevó a recorrer varias áreas, no tenía experiencia y recién estaba estudiando, por lo que empecé a buscar mi lugar dentro de este mundo. Trabajé como asistente de producción, redactor, diseñador gráfico, CM, fotógrafo, etc. Por otra parte, tuve otros trabajos no ligados a la publicidad y, junto con los nombrados, rescato el aprendizaje que me dejó cada uno de ellos. Ahora: ¿A qué viene todo esto?

Hace un año y medio volví a Paraguay. Estuve viviendo en Buenos Aires, continuando parte de mis estudios en lo que respecta al cine y la comunicación audiovisual y me tocó pasar por una crisis de salud mental, la cual me dejó en la nada misma y tuve que empezar mi vida de cero.

Es muy difícil encontrar el poder de reinventarse, renacer o quizás ser un ave fénix en la vida. En aquel entonces, tuve la posibilidad de volver a trabajar en una agencia y me tocó el puesto de diseñador gráfico en el área digital. Me costó mucho volver a estar en ese ambiente y, aunque sabía que la forma de trabajo y los tiempos en una agencia de publicidad no siempre están ligados a la tranquilidad, traté de sobrellevarlo. Lo que más me impactó fue que todos esos problemas que había acarreado estuvieron presente conmigo en el trabajo. El primer día, cuando abrí Photoshop, había olvidado muchas herramientas de uso básico para un diseñador, no podía diagramar y no tenía una idea gráfica de lo que iba a hacer aunque el trabajo fuera sencillo. Me consumieron el momento y los problemas que tenía encima, estaba nulo en mi vida y, por ende, estaba nulo en el trabajo.


Desde que comencé a hacer terapia soy una persona diferente, pregono el cambio de vida y estoy siempre en busca de soluciones a los problemas, tal como lo hacemos en el trabajo al buscar solucionar los problemas comunicacionales del cliente. En ese entonces ya había empezado un proceso terapéutico para salir adelante y recuperar mi vida. Fue un camino muy difícil pero desde el día en que me lo propuse, volví a dar pequeños pasos, me dije a mí mismo que era el momento de ponerme las pilas, de crecer y recuperar el nivel laboral que había perdido.

¿Cómo lo hice?

1. Agradecí por estar vivo. Agradecí por la posibilidad de volver a trabajar, emprendí un camino para encontrarme con el ave fénix que estaba buscando, me puse metas pequeñas -pero metas en fin-, me levanté mas temprano, empecé a correr y hacer yoga como ejercicio, me preparé el desayuno, me volví a instruir, retomé la lectura, miré mis notas de la facultad, recorrí mi historia en el trabajo, los lugares donde aprendí y crecí como persona. Empecé a valorarme como trabajador, y le hice un Expecto Patronum a mis demonios.


2. Aprendí a escuchar y a valorar a mis compañeros. Bajé la cabeza sin perder la coherencia, aprendí de los que estaban arriba, al lado o debajo mío. Entendí que un maestro puede ser cualquier persona, puede ser un gesto o una palabra que te haga ver las cosas de otra perspectiva. Recibí todas las críticas, hice todos los cambios con gusto -o al menos no termine gritando-. Entendí que esto es un trabajo y que a veces debemos de adaptarnos para poder crecer.


3. Cuando hacés las cosas bien, las oportunidades aparecen solas. En el lugar en el que estaba trabajando había llegado a mi tope de crecimiento, entonces quise buscar nuevos rumbos. Se me dio la oportunidad de trabajar en Ojo De Pez, el lugar que necesitaba. Mas allá de ponerme la camiseta de la agencia, valoro mucho la oportunidad de crecer, el ambiente laboral y la forma de trabajo más humana -cosa muy difícil de encontrar en una agencia de publicidad-. Y como el lugar de trabajo también puede ser parte muy importante dentro del crecimiento personal, aunque a veces las papas quemen y quiera mandar todo al tacho, miro a mi alrededor y veo a todo un equipo que se pone las pilas todos los días para sacar adelante los proyectos de la agencia. Eso me hace querer venir y dar lo mejor de mí, es eso lo que me hace querer crecer como profesional.


Esto no sería posible sin mis compañeros de trabajo, que me aceptan por lo que soy, con mi tereré de uña de gato, con mis conversaciones excéntricas y mis comidas veganas, y hasta en los días en que me voy todo. De cada uno de ustedes aprendo algo y todavía queda mucho por aprender.

Gracias queridos peces por ser parte de este cambio en mi vida *inserte meme de Marimar en el barro aquí*

Por: Avo Figueredo - El Ramón de la agencia / Imágenes: Mark Conlan

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