La creatividad en el naming, de lo sublime a lo ridículo

Nombrar de manera ocurrente a un establecimiento puede ser una herramienta para captar potenciales nuevos clientes, no obstante, es algo muy arriesgado.

Como parte del proceso de construcción de una marca o servicio está el naming, un factor clave para el éxito o fracaso del producto a insertar en el mercado; es por ello que este apartado merece toda la atención, concentración, importancia y seriedad posible, aun cuando se trate de un nombre “gracioso” ya que este elemento será con el que los clientes identifiquen el trabajo.

Dentro de los factores que se deben tomar en cuenta se encuentran: la función o propósito del producto; dónde estará presente, es decir, territorios, competencia, entre otros. Es por ello que la creatividad y comprender cómo utilizar un juego de palabras, puede favorecer la preferencia del consumidor.

Existen miles de ejemplos de negocios y establecimientos que se valieron de este recurso, que llama la atención de la gente y que gracias a sus nombres ocurrentes, pueden llegar a una mayor cantidad de potenciales nuevos clientes debido a que, a través de las redes sociales, estos se viralizan logrando captar la atención de las personas.





No obstante, llamar la atención por la vía que sea puede ser muy arriesgado y a largo plazo este tipo de decisiones no resultan ser una buena idea, ya que “pueden valer para proyectos muy pequeños, quizá para un bar que quiera ser divertido. Sin embargo, no suele ser buena idea ni en esos casos. Quita prestigio”, señaló Pepe Torquemada, fundador de La Cía, en declaraciones a Verne.

Este tipo de construcciones se han utilizado en el pasado, especialmente para eslóganes, pero no aportan nada significativo, indicó Torquemada; mientras que para la Asociación Española de Empresas de Branding el humor puede ayudar a establecer complicidad entre el negocio y el cliente, sin embargo, el naming no es una broma. “Si se toma la decisión de hacer un nombre simpático o chistoso -que no es lo mismo- debe estar estratégicamente justificado, no se trata de hacerse el gracioso” precisó Conrad Llorens, presidente del organismo.




Aunque existen las excepciones, la mayoría de este tipo de negocios cierran poco tiempo de haber emprendido su andar en algún mercado y únicamente queda el recuerdo de un nombre gracioso.

Fuente: Merca 2.0 / Imágenes: Twitter 

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