Creatividad a larga distancia

A comienzo del año pasado me surgió la posibilidad de ir a vivir a Uruguay, un país no tan vecino pero bien cercano. Por supuesto que no dudé en aceptar.

Lo primero que pensé (aparte de que tenía que ahorrar mucho) fue: “Tengo que renunciar, qué cagada”.

Qué cagada porque si bien me gusta plaguearme, también me gusta mi trabajo y me gusta lo que hago.

Así fue que la agencia me propuso realizar creatividad a larga distancia. O sea, seguir trabajando en campañas, seguir haciendo lo que me gusta pero ¿desde mi cama?


Sonaba más que genial, así que luego de seis meses trabajando afuera aquí van algunos puntos que recopilé:

NEGATIVOS

1. Hacer oficina en la casa. Yo que soy de kaigüe y cachafá me cuesta muchísimo sacarme el pijama. Si tengo una reunión me despierto dos minutos antes y solo me cambio la parte de arriba. Ahora tengo una eterna pinta dominguera de Netflix and Chill que puedo arrastrar por días.


2. Horario laboral dudoso. Ya no existe ese “bueno chau me voy” y literal desenchufás la compu, agarrás tu tupper y con paso firme TE VAS A TU CASA. Estar conectado mientras te toca un proyecto se traduce en una jornada laboral mucho más larga sin que te des cuenta.

3. La falta de compañeros. Se extraña mucho compartir con un círculo social laboral que aporta al día día. Es increíble, pero justo cuando decidiste irte lejos se organizan los mejores encuentros, fiestas, meriendas, San Juan, Navidad, cumpleaños con sorpresitas, deciden hacer un festival de cocina, regalan plata, alguno cae con un camión de bocaditos de Alberdín mientras yo solo veo las fotos vía WhatsApp o Facebook.


AHORA, LOS POSITIVOS:

1. La favorita de administración: Reducción de costos fijos de la empresa. Obviamente mi lugar donde tenía todos mis cachivaches quedó en el pasado y fue usurpado por algún traidor en la agencia.

2. Mayor autonomía sobre mi horario laboral, que por ende se traduce en una mayor flexibilidad para organizar mi vida como yo quiero.


3. Mi favorita: Libertad total del trajín y de las reuniones innecesarias. ¿Cuantas veces estuvimos en reuniones largas, tediosas y mal organizadas? Adiós para siempre.

4. Incremento de la productividad. Estar constantemente expuesta a nuevos estímulos es un gran plus en especial si te vas a vivir a otro lugar, donde todo es nuevo. Eso se traduce directamente en ideas frescas y nuevas.

5. (Incluso) Mejora el medioambiente. Hace seis meses que ya no uso mi auto para ir a la oficina, o sea que, hace seis meses soy una bocina menos en el horrible tráfico asunceno.

Conclusión: es genial trabajar a larga distancia pero no sin contar con un equipo de tan alto nivel como el que tengo en la agencia. Muy pocas veces me encontré con problemas de comunicación, en realidad la mayoría de las veces que no me pude comunicar es porque allá se quedaron sin luz.

Finalizando, no quiero hacer una una apología al libertinaje laboral, pero creo que todos deberíamos alejarnos de la oficina y trabajar a la distancia por lo menos una vez en la vida. Salir de la contaminada rutina aunque sea por una tarde e ir a conectarse a la casa de la tía Marta. Estoy segura que aparte de una rica merienda, alguna buena idea va a aportar.

Por: Violeta Escobar / Imagen: We heart it

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